1 abr 2007

campo minado

antes de dar el paso, uno mínimo
sabe que algunas de las diminutas colinas que ve esconden muerte
en su interior, así que minucioso
preciso las mesura, prueba sus transparencias, sus engaños

(mientras proyecta la perfección de un encastre de pisada
en la silueta que dibuja milimétrica con la vista
empiezan sus primeros segundos terciados)

finalmente decide darlo -¿a nadie?-
con el máximo estruendo de una hoja papel biblia sobre otra
susurrando en esa huella un mensaje que, aun audible, inentendible

...

fue entonces alivio la apuesta, gatilleo sin bala sobre su sien